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viernes, 26 de octubre de 2012

Piel sensible: Parte I

El lunes vi en mi correo electrónico una consulta que me hicieron acerca de la piel sensible. Me decidí a hacer una entrada tratando en profundidad el tema, pero es tanta la información y tantos los consejos que se pueden ofrecer que he decidido dividirlo en dos partes para que no resulte demasiado largo y aburrido. Espero que si alguna de vosotras tiene la piel sensible le sirva toda esta información además de a Paqui que es la persona que me consultó y a la que estoy encantada de responderle a través de esta entrada.





Mi piel es... ¿sensible o alérgica?

La piel sensible o intolerante es aquella que se irrita con facilidad como consecuencia de agresiones como la sequedad ambiental, el sol, algunos cosméticos, etc. Los síntomas más habituales son descamación, rojeces y sensación de tirantez. Cuando se trata de piel alérgica, los síntomas suelen ser más acusados (aparición de ampollas, inflamación, escozor, granitos con pus, etc.) y siempre reacciona ante los mismos agentes, como la ingestión de determinados alimentos, la acción de ciertas plantas, los perfumes y colorantes de algunos productos, etc. En la mayoría de ocasiones, es difícil saber si se trata de un caso o del otro, por lo que lo mejor es acudir a un dermatólogo.







¿Cómo cuido una piel tan delicada?

Es imprescindible utilizar cosméticos hipoalergénicos y con una formulación lo más sencilla posible, sin sustancias añadidas(especialmente perfumes) que puedan alterar todavía más la piel. Tampoco te convienen los productos con ácido o retinol.


Limpieza. Lo mejor es utilizar una leche limpiadora o aceite y, si puedes, prescindir del tónico y sustituirlo por productos naturales como el agua termal, el agua micelar o el agua de rosas. También dan muy buenos resultados los jabones de glicerina o ceite de oliva. En cuanto a los exfoliantes, es mejor aplicarlos cada tres o cuatro semanas y usar productos lo menos agresivos posible (de textura suave y sin partículas de arrastre).

Hidratación. Opta por cremas con ingredientes de origen natural. Si tu piel es muy delicada, los bálsamos por su extrema suavidad, peden ser la solución. Los vaporizadores con agua termal resultan ideales para calmar el cutis en cualquier momento y de forma instantánea. No hay que olvidar, además, que el sol es una de las principales agresiones para este tipo de piel. Una hidratante de día con filtro solar es la mejor protección.




¿Influye el tipo de dieta que llevo?

La piel está muy ligada con la salud del organismo. Para evitar reacciones cutáneas, es necesario tener en cuenta tu alimentación.

Vitaminas. Los alimentos ricos en vitamina A (melón, zanahoria, melocotón, calabaza...) evitan que la piel sufra irritaciones. Aquellos que contienen vitamina E (frutos secos, aceite de oliva, aguacate...) la ayudan a protegerse de las agresiones del exterior. La vitamina C (citricos, tomate, pimientos...) tiene acción antiinflamatoria. Si tienes rojeces, confía en la vitamina K (cebolla, cereales integrales...).

Reduce el consumo de café, comidas picantes, bebidas muy calientes y alcohol, ya que son sustancias que aumentan la vasodilatación y favorecen la aparición de rojeces.




Cuperosis a raya

Los cambios bruscos de temperatura provocan la dilatación superficial de los vasos sanguíneos, causando la aparición de las temidas venitas rojas.


Cosméticos. En el mercado encontraréis productos específicos para este problema. Se trata de cremas antirojeces que descongestionan la piel y la protegen de las agresiones, tanto externas (sol, calor...) como internas (debilidad de los vasos sanguíneos, sensibilidad extrema...).

Láser. Cuando las rojeces no desaparecen, la única solución es someterse a un tratamiento con láser de luz pulsada (IPL).

lunes, 18 de junio de 2012

Haz dieta sin que lo note tu bolsillo

¿Qué hay de nuevo bellezones?

En esta ocasión, me gustaría hablaros un poquito de las dietas y dejaros algunos consejillos a aquellas que estáis intentando perder unos kilitos antes de poneros el bikini.
Se trata de unos consejos para que vuestro bolsillo no sufra. No es necesario gastarnos mucho dinero en productos específicos a la hora de adelgazar si seguimos estos consejos que aunque puedan parecer muy básicos son bastante razonables.

Echadles un vistazo y me comentáis que os parecen:

1. Compra alimentos que contengan fibra. No es necesario gastar grandes cantidades de dinero en productos que contengan un alto contenido en fibra (galletas, cereales, tostadas...). Puedes recurrir a frutas como la ciruela, naranja, zanahoria, tomate, repollo, etc... Por ser saciantes, quitan el hambre y controlan la ansiedad que sobreviene en tratamientos para adelgazar y ayuda a “barrer” las sustancias nocivas, para nuestro organismo.



       


2. Mucha gente cree que las legumbres no son adecuadas a la hora de hacer dieta, pero lo que ocurre es que muchas recetas las combinan con alimentos muy grasos (por ejemplo los embutidos). Una forma de prepararlas de manera saludable puede ser cocinarlas con verduras o combinarlas en ensaladas. Se trata de una opción barata, nutritiva, y que además puede saciarte más fácil. Puedes tomarlas hasta tres veces por semana. Lentejas, garbanzos, soja o alubias blancas son las más recomendables.




3. Es recomendable la utilización de horno, plancha y vapor a la hora de cocer los alimentos, ya que los productos fritos obligan a gastar mucho aceite y además son mucho más calóricos.




4. En cuanto al pescado, muy indicado es el azul ya que es un producto sano, que aporta ácidos grasos Omega 3 y proteínas nutrientes, esenciales para nuestro organismo. Los más económicos suelen ser la caballa, los boquerones y las sardinas, pero olvídate de rebozarlos. Prepáralos al horno o a la plancha (por lo que ya os he comentado anteriormente). También puedes recurrir al atún natural en conserva, seguro que por casa tienes latas con las que puedas preparar una deliciosa ensalada. Es una opción muy económica.


             









5. Las patatas hervidas, al horno o al vapor aportan menos calorías que la pasta o el pan. Además contienen minerales, vitamina C y se digieren fácilmente. Podéis preparar una ensalada muy barata con las patatas, el tomate, la cebolla y el pimiento.








6. Si te gusta el gazpacho estás de suerte, puesto que es un producto muy natural que te aportará vitaminas, fibra, etc. Además, resulta muy económico y puedes ingerirlo como un primer plato ideal.





7. Si vas a comprar fruta, elige las que sean de temporada, puesto que son mucho más económicas que el resto. Un ejemplo es el melón o la sandía. Poseen mucho agua por lo que su poder saciante es mayor y además son frutas bajas en calorías.

                           




Con estos consejos no pretendo que no compréis productos específicos para hacer dieta (siempre son necesarios), pero quería recordaros que algunas veces los aspectos más sencillos y básicos también hay que tenerlos en cuenta porque además ayudan a nuestra economía.

Espero que os sea de utilidad!!